La ciudad de las bicis.
Estaba parada fuera del coffee shop, conversando con una francesa ultra buena onda sobre cosas triviales. Tenía el cabello largo, marrón y rizado, ojos oscuros, medía mas o menos lo mismo que yo y mientras hablábamos, pensaba en lo bacán que es poder casi que contarle tu existencia entera a una persona que probablemente nunca más en la vida vas a ver. Ni siquiera recuerdo su nombre. Yo creo que era efecto de la pinta de Leffe que había bebido y estaba bien buena. Sus amigos la llamaron a lo lejos, para decirle que se uniera a ellos y se fueran a carretear a otro lado, así que nos despedimos y eso fue todo. Muy "Antes del amanecer" pero epic fail. Cinco minutos de película y altiro, los créditos. Al marcharse ella, se me acerca un tipo, extremadamente caucásico, curado como zapato, con expresión de aquí te las traigo Peter y que con suerte se podía el cuerpo. Venía con su amigo (que más que amigo parecía gemelo porque tenían las mismas características físicas) agarrados del ...